25 feb. 2009

Slumdog Millonaire

Escribo indignada -espero sinceramente cambiar pronto de registro, ya que voy a amargar al personal- por las nominaciones y premios que se ha llevado Slumdog Millonaire. Además creo sinceramente en que los oportunismos bañan cualquier campo que rodea nuestra existencia. Nos encontramos además en un punto de inflexión en la historia; por una parte la elección del presidente Obama y por otra la actual crisis -ya van dos veces que la nombro-.

Quien crea que no se trata de la típica película americana se equivoca; si se diferencia en algo es que ahora los protagonistas no son blanquitos, si no de autóctonos de la India, lo cual si no le damos excesivamente importancia al color de la piel o a la procedencia de los protagonistas de las historias, no implica nada más. A no ser que, independientemente de lo que se cuente, se quiera llamar la atención del espectador a este respecto: la victoria de un no-blanquito.
Si han querido llevarse la típica historia norteamericana a un lugar remoto, pensemos que no es arbitrario ¿por qué no van a tener a ese lado del planeta los mismo sueños que en Norteamérica? Esto es: dinero y amor fácil. Parece decir: "tranquilos, aunque no tengais trabajo, aún puede tocaros la lotería o ganar un millonario premio en un concurso de televisión". Y en cuanto al amor: "todos los demás personajes de la película son malos malísimos, así que con mostrarte un poco cariñoso, seguro la chica te elige a tí, además le has salvado de las garras del dragón."

Ahora hablemos del cartel: ¿no se parece mucho a esta otra fotografía? Además, nos cuenta el final! Cinematográficamente entonces no es efectivo, ¿es un gancho?

Ahora sólo quiero destacar una escena en la que el protagonista, aún niño, escapa de su maligno jefe indio; entonces una pareja de norteamericanos le protege y el niño les dice "Bienvenidos a la India" y la pareja le contesta "Bienvenido a Norteamérica" (¿¡!?)

Cierto que la estoy poniendo a caldo, pero es que tengo muchas dudas.