29 nov. 2008

El arte y la política



Muy interesante y acertado este artículo publicado en El País sobre la cúpula de Miquel Barceló.

"El arte no está para acallar las críticas sino para alentarlas."

"El mismo derecho tengo a que me guste esa cúpula como a que no me guste, y también a poner por encima del juicio estético una convicción política."

"En cuanto a las comparaciones con la Capilla Sixtina, quizás sería prudente esperar uno o dos siglos."

26 nov. 2008

Ermitaña


Desde todos los flancos me llueven enhorabuenas por mi reciente inserción laboral (temporal, no se asusten) y más en un sector no gravemente afectado por la crisis (juro que he intentado no escribir esta palabra en el blog), sino catastrófico siempre. No sólo por bajos presupuestos sino atacado por entrometidos políticos y metomentodos varios, que por desgracia están en todas partes. Parece entonces que tengo que estar contenta por mí y es verdad , lo estoy. Pero a veces me revelo o me asusto, me revuelvo o no me conformo.
Generación hecha de pedazos de los triunfos y las pérdidas de la persecución de las libertades y en medio de un escenario lleno de insignificancias engrandecidas y de algo peor: viceversa; al servicio de la obtención de nuestro convencimiento en esas libertades alcanzadas. Junto con la sobreutilización y banalización de conceptos que en la nostalgia, por mucho que se esfuercen, suenan mejor.
Si me paro, no sigo; pero nunca se consigue parar del todo, y la interminable burocracia no ayuda, como tampoco ayuda el perfecto engranaje para convencernos de que continuar es lo mejor, de que si no lo hago yo, lo hará otro, y me quedaré atrás. ¿Por qué alquilar, si por el mismo dinero en unos años será tuyo? ¿Por qué no ser funcionario, si casi no trabajan y no te pueden echar? Al final, el terror es el que manda y no nuestra razón, que ya se encargan de construírnosla y luego dárnosla, para que nos sintamos mejor.
Me felicitan, y yo sigo.
Nos prepararon el terreno, por lo tanto somos la generación de la duda.

12 nov. 2008

Guionistas de la vida real

Resulta que hoy hemos conocido al joven guionista (típico héroe protagonista de una historia norteamericana) de los discursos del recién elegido presidente Obama. Y no tenemos que aterrorizarnos ante tal noticia, ni siquiera sorprendernos. Ante tal revuelo por la elección y por lo que en todas partes se califica de histórico y se habla de cambio, me sorprende -lo siento, seré una romántica- que detrás de esos discursos que han movilizado a los votantes norteamericanos y de esa frase que me niego a repetir, hayan auténticos guionistas, como los hay en el cine, la televisión de ficción e incluso en los reality show. Yo también quiero guionistas para aquellos momentos de mi vida en los que no sé qué decir: para las entrevistas de trabajo, para el recibo de las malas noticias, etc.

En la presentación del joven guionista también se ha dicho que previamente existió una comunicación para que Obama transmitiera su ideología a quien tenía que reescribirla, también es verdad. Pero esos guionistas fueron parte de los gastos de la campaña electoral, que resulta que es la más cara de la Historia y que ha llevado a la victoria a los demócratas; dinero de los mismos norteamericanos que han expresado su opinión mayoritaria, no sé si para lavar la imagen del país o porque realmente quieren y creen en ese cambio. Repito, seré una romántica, pero me choca que en el destino de un país y del mundo haya un guión previo.

10 nov. 2008

Cashback


Cashback, una película que intentando decir cosas importantes no hace más que decir memeces. Hablar del arte, del amor y de la vida en términos generales, no resulta nada fácil. Qué razón tenía Víctor Erice cuando dijo que "quien se haya acercado a lo inesencial, ve lo esencial en ese acercamiento", las pequeñas cosas, las concretas son las que nos acercan a los grandes misterios. Además Cashback resulta tremendamente previsible y está llena de tópicos. Una pena, el cartel y la sinopsis prometían, y el título indie engaña. Os dejo las dos versiones del primero, uno censurado y otro sin censurar.